LOS SISTEMAS DUNARES DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

UN ECOSISTEMA EN PELIGRO

UN PAISAJE AMENAZADO

Los ecosistemas dunares son uno de los ambientes naturales más alterados por el hombre. Cualquiera de los arenales litorales que conocemos tuvieron, en un pasado próximo, campos de dunas con una valiosa vegetación asociada. En la actualidad, más del 90% de las playas de la Comunidad Valenciana carecen de estas formaciones. La ocupación urbanística de la costa acabó en gran parte de la superficie arenosa, sometiéndose el resto a una intensa transformación para adecuarla a un turismo poco respetuoso con el medio.

El perfil dunar es consecuencia de un proceso natural y espontáneo, por lo que para mantener lisa la arena es preciso utilizar maquinaria pesada anualmente. Pero ¿es necesario financiar esta destrucción? El atractivo de playas paradisíacas que tanto se vendió al turismo ha quedado en el recuerdo, y la desmesurada urbanización de la línea de costa funciona como un muro que nos impide acceder a ella, aunque sea un espacio público, disminuyendo así nuestra calidad de vida. Ejemplos como Alcossebre o Almenara, demuestran que la conservación de las dunas puede ser compatible con el uso recreativo de las playas, mientras que otros municipios, como Benicàssim, siguen apostando por un modelo de desarrollismo algo anticuado.

 

Máquina alisando las dunas en la costa de Benicàssim.


La vegetación de las dunas

Las playas poseen un incalculable valor ecológico. En ellas podemos encontrar especies de plantas que sólo pueden vivir en este ambiente, a escasos metros de la orilla. Muchas de estas especies son además exclusivas de pequeños tramos de nuestra costa, por lo que su conservación resulta prioritaria.

La vegetación dunar se organiza en bandas paralelas a la orilla del mar, según la capacidad de cada especie para colonizar un medio tan hostil como la costa. Desde el mar las dunas van creciendo en altura, hasta llegar a las conocidas dunas móviles, cuya arena es periódicamente impulsada por el viento hacia el interior. Gracias a algunas especies, sobre todo gramíneas, se detiene el avance de esta arena, apareciendo en su retaguardia las dunas semifijas. La fuerza del viento se va atenuando progresivamente, lo que permite el asentamiento de plantas leñosas, para finalmente llegar a las dunas fijas, normalmente formadas por pinares. Sin embargo, raramente encontraremos éstas últimas, dado que fueron arrasadas para construir residencias durante la segunda mitad del siglo XX.

 

En el Pla de Pebret en la Sierra de Irta se encuentra el único reducto de vegetación dunar de toda la costa de Peníscola

 

Una fauna amenazada

La vegetación dunar tiene asociada un elevado número de especies de animales, muchos de ellos endémicos, como algunos escarabajos o caracoles. Al refugio de las dunas nidifican especies de aves muy escasas en nuestro territorio, como la Canastera (Glareola pratincola) o el Chorlitejo Patinegro (Charadrius alexandrinus). Otras especies, como la rara Gaviota de Audouin (Larus audouinii), utilizan las playas para alimentarse y descansar. Todas ellas dependen de los últimos reductos de costa inalterada que nos quedan.

Pollo de Chorlitejo Patinegro (Charadrius alexandrinus) en la playa del Serradal, Castelló de la Plana.

 

Recuperar las dunas

Pese a esta alarmante situación, los ecosistemas dunares tienen la ventaja de ser fácilmente restaurables. Si se deja de alisar las playas con maquinaria pesada, aparecerá rápidamente la vegetación y se regenerará de forma natural el perfil primitivo de la costa. Sin embargo, la transformación del litoral ha durado tantos años que muchas de las especies típicas de los arenales costeros de la Comunidad Valenciana han desaparecido de la mayor parte de los tramos. Por esta razón, el GECEN está realizando tareas de restauración del hábitat dunar en muchas de las playas de las provincias de Valencia y Castellón.

Voluntario del GECEN recogiendo semillas en la playa de Moncofa

 

Algunos de los proyectos que está desarrollando el GECEN actualmente son:

- Creación de un banco de semillas de plantas amenazadas del litoral valenciano. Estas semillas, recogidas de la mayoría de las localidades donde aún quedan dunas, permitirán restaurar otras playas, así como disponer de una muestra de las poblaciones naturales, por si su hábitat se ve transformado por alguna actuación humana.

- Eliminación de plantas alóctonas en el litoral valenciano. Una de las amenazas menos patentes pero no por ello menos importante, es la proliferación de especies exóticas que el hombre ha introducido en los hábitats litorales. El caso más alarmante lo supone la uña de gato (Carpobrotus edulis), que ha colonizado los arenales desde los jardines contiguos y está desplazando a la vegetación natural. El GECEN está desarrollando programas de cartografiado y eliminación de estas plantas, para que la costa recupere su aspecto original.

Tríptico sobre el programa editado por el GECEN

 

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