CUIDADO
CON LAS ESPECIES TÓXICAS
En cuanto a la
identificación de las especies venenosas, de nada sirve ninguna receta popular
como el olor, ennegrecimiento de una cuchara de plata durante la cocción, que
las pruebe el perro, etc. El único criterio válido es conocer de qué seta se
trata realmente, para lo que el GECEN aconseja salir con un experimentado
conocedor de las setas, o bien utilizar una buena guía de campo de las que se
encuentran habitualmente en el mercado. Se debe evitar clasificar la seta sólo
con la ayuda de fotografías, siendo preciso leer bien los textos de las guías,
observando con detenimiento las características de la especie recolectada y
comparándola con los mismos.
En la
Comunidad Valenciana existen más de un centenar de especies tóxicas y siete
mortales, por lo que ante la duda de qué especie se trata, no se deben consumir.
La seta mortal más frecuente es la Amanita
phalloides, con cuyo reconocimiento deberían familiarizarse todos los
aficionados; asimismo, debe evitarse el consumo de lepiotas pequeñas, de los Clitocybe, Amanitas como la muscaria, verna y la pantherina, el Entoloma lividum, Boletus satanas, etc. y tener mucho cuidado con
las confusiones entre especies comestibles y tóxicas del género Cortinarius, así como la frecuente confusión
entre el comestible champiñón silvestre (Agaricus
campestris) y el tóxico Agaricus
xantoderma. Muchas especies son tóxicas con la edad, por lo que se debe
evitar consumir ejemplares maduros, ni siquiera ligeramente pasados.
© GECEN