UN MODELO ENERGÉTICO INSOSTENIBLE
El actual modelo de producción y consumo energético basado en los combustibles fósiles y la energía nuclear, es ineficiente, despilfarrador de recursos y genera y sostiene la situación presente de contaminación global y sus efectos derivados como el cambio climático, la lluvia ácida, la producción de residuos altamente peligrosos que mantienen su radiactividad durante miles de años, y muchos problemas ambientales más.
Para frenar este proceso, admitido internacionalmente a nivel oficial desde la celebración en 1992 de la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, la comunidad científica y el movimiento conservacionista, así como un número creciente de países, consideran que es necesario cambiar el modelo energético actual mediante la mejora de la eficiencia de los procesos productivos, de transporte y de consumo de energía, fomentar al máximo el ahorro energético, y sustituir progresiva y definitivamente las fuentes energéticas convencionales, es decir, combustibles fósiles y la nuclear, por las energías renovables.
BOOM DE PROYECTOS DE PARQUES EÓLICOS
Y FALTA DE REGULACIÓN EN LA COMUNIDAD VALENCIANA
En la Comunidad Valenciana, la energías renovables con más posibilidades son la eólica y la solar, encontrándonos en estos momentos, como en otras comunidades autónomas, con una auténtica avalancha de proyectos de parques eólicos, con alrededor de 450 presentados, especialmente para el norte e interior de la provincia de Castellón y para el interior de las provincias de Valencia y Alicante.
Hasta la fecha, la ordenación de los recursos y aprovechamientos eólicos valencianos es prácticamente inexistente, puesto que sólo se ha realizado un mapa eólico a grandes rasgos, sin una escala de detalle suficiente, y permanece sin elaborarse ni aprobarse el necesario Plan de Ordenación de los Recursos Eólicos de la Comunidad Valenciana. Imprescindible para una planificación global que integre esta nueva industria en la ordenación territorial de la comunidad, teniendo en cuenta los distintos condicionantes ambientales, geográficos, culturales y socioeconómicos a escala territorial y local.
Esta falta inadmisible de regulación, habiéndose ocupado la administración autonómica tan sólo de identificar con el mapa eólico dónde están las zonas más rentables, ha provocado una carrera por parte de las diferentes empresas por abarcar el mayor número de posibles emplazamientos idóneos únicamente desde el punto de vista de la rentabilidad y el beneficio económico, sin tener en cuenta ningún otro condicionante. Así, las empresas se han lanzado a localizar y tratar de asegurarse con acuerdos con particulares y voluminosas promesas económicas a los ayuntamientos, todo emplazamiento que pudiera ser rentable, lo que está dando lugar a uno de los procesos especulativos más importantes que han afectado a los espacios naturales valencianos. El objetivo de estas empresas ahora mismo y desde hace ya unos dos años es abarcar la mayor superficie posible de buenas opciones frente a sus competidoras, aunque más adelante no instalen parques eólicos más que en unos pocos de esos emplazamientos. Y con el fin de localizar las mejores zonas, no han dudado en sembrar muchas áreas con altos medidores, instalados sin autorización alguna en la mayoría de los casos, ocasionando a veces molestias e impacto visual en entornos naturales o en la cercanía de monumentos.
PROPUESTAS DEL GECEN PARA EL APROVECHAMIENTO
RACIONAL DE LA ENERGÍA EÓLICA
En opinión del GECEN, debe ponerse fin inmediatamente a esta situación descontrolada, regulando los recursos eólicos y los tipos de infraestructuras de aprovechamiento con la finalidad de que, como toda obra de infraestructura, se tengan en cuenta todos los condicionantes ambientales, culturales y socioeconómicos, además del de rentabilidad económica, a fin de compatibilizar esta nueva industria con la conservación de dichos valores y los demás aprovechamientos del territorio. De los contrario, puede ocurrir que se produzcan graves daños medioambientales y al patrimonio cultural, como está sucediendo por ejemplo en Navarra o Cádiz, donde ha primado el beneficio económico por encima de cualquier otra consideración.
Entre las propuestas del GECEN se encuentran las siguientes:
- Elaboración y aprobación del Plan de Ordenación de los Recursos Eólicos de la Comunidad Valenciana. Siendo necesario que dicha elaboración esté abierta a la participación pública y que sea consensuado por los diferentes sectores interesados: empresas, administración autonómica y local, agricultores y ganaderos, ecologistas, montañeros, entidades de protección del patrimonio cultural, etc. Dicho Plan debe tener en cuenta los diversos condicionantes y valores arriba citados y, en base a ellos, recoger:
- Los emplazamientos donde se prohibe estrictamente la instalación de parques eólicos, que deben incluir necesariamente todos los espacios naturales protegidos (parques, parajes, reservas, parajes naturales municipales y monumentos naturales), Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPAs), Lugares de Interés Comunitario (LICs), Áreas Importantes para las Aves (IBAs), Microrreservas de flora, reservas biológicas privadas, Reservas Nacionales de Caza, parques culturales, inventario de zonas susceptibles de ser refugios genéticos de flora, etc. Y además, debe establecerse un perímetro suficiente de protección en torno a estos lugares.
- Los emplazamientos donde es compatible la instalación de parques eólicos con los usos y valores presentes. Tratando de promover su instalación en zonas humanizadas y ya degradadas, como polígonos industriales, zonas periurbanas y áreas de agricultura intensiva.
- Debe regularse y fomentarse no sólo la instalación de parques eólicos, si no también el aprovechamiento eólico descentralizado y a pequeña escala, como el dedicado al autoabastecimiento, a la producción de energía en pequeñas comunidades, y para usos como explotaciones agrícolas y ganaderas (bombeos, luz, etc.), estableciendo, incluso, ayudas económicas.
- Del mismo modo, debe favorecerse la planificación y fomento de los aprovechamientos eólicos a escala local, subvencionando para ello a los ayuntamientos, e incluso, fomentando la copropiedad o propiedad municipal de parques eólicos.
- Deben promoverse modelos de parques eólicos basados en el seguimiento de las afecciones y funcionalidad de los ya existentes, de tal manera que se potencie su eficiencia energética y se reduzca al máximo su impacto. Debe apostarse por parques con pocos aerogeneradores, y que los diferentes parques estén bastante separados entre sí, con la finalidad de evitar el efecto de saturación del paisaje y del medio y el efecto barrera sobre la fauna.
- Los proyectos de parques eólicos y todas sus infraestructuras asociadas (pistas, tendidos eléctricos, fajas cortafuegos, instalaciones, etc.) deben ser sometidos obligatoriamente a Evaluación de Impacto Ambiental (EIA). Una EIA estricta y que tenga en cuenta y respete toda la legislación sobre medio ambiente, ordenación del territorio y patrimonio histórico. La EIA no debe ser un mero trámite burocrático a pasar lo más rápida y desapercibidamente posible, no, la EIA debe considerarse y aplicarse como fue instituida, como el sistema que garantiza la compatibilidad del proyecto con la conservación del medio ambiente, la calidad de vida y los distintos valores naturales y culturales. En la EIA debe tenerse especialmente en cuenta:
- La afección a la flora y la vegetación. Desestimándose los proyectos en caso de afección a especies o series fitosociológicas endémicas, raras o amenazadas, si se afectan a importantes masas forestales autóctonas, sobre todo las mejor estructuradas y conservadas, etc.
- El impacto sobre la fauna: teniéndose en cuenta tanto las especies residentes (en especial las amenazadas águila perdicera y real, halcón peregrino, buitre leonado, alimoche y otras rapaces), como las migrantes e invernantes. Es preciso evitar la instalación de parques en zonas de paso de los flujos de aves migratorias y en las áreas de nidificación o con gran frecuencia de vuelo de aves en cualquier época del año, como cantiles, cortados y determinadas laderas.
- El impacto visual y paisajístico: las obras no deben realizarse en emplazamientos donde sean necesarios grandes movimientos de tierra o arranques de la cubierta vegetal, especialmente la boscosa. No debe admitirse el impacto sobre paisajes destacados, así como en la cuenca visual de paisajes agrarios tradicionales y de poblaciones de gran valor arquitectónico.
- El impacto sobre el patrimonio geológico. Aparte de evitar las instalaciones y emplazamientos en los que por su pendiente se puedan provocar procesos erosivos importantes, deben respetarse las formaciones geológicas de interés, como cuevas, cantiles, roquedos, muelas y otros elementos topográficos de interés, así como tipos de suelos y rocas raros, escasos o peculiares.
- El impacto sobre el patrimonio histórico y cultural. Deben respetarse todos los bienes integrantes del patrimonio histórico, así como un amplio radio en su entorno, para evitar la afección al conjunto escénico y visual. Como elementos del patrimonio histórico deben entenderse: las construcciones monumentales, conjuntos históricos, arquitectura popular tradicional, arquitectura de piedra en seco, yacimientos arqueológicos y paleontológicos, etc. Debiéndose respetar igualmente los elementos del patrimonio etnográfico y los parajes y paisajes de interés cultural, incluso aunque el interés sea a nivel local (fuentes, lugares de romería, puntos distintivos de la geografía local, etc.). También incluimos aquí, por su valor cultural, la necesidad de respetar el patrimonio público que constituyen la red de vías pecuarias, refugios y abrevaderos asociados, denegándose la ocupación, incluso la temporal, de este patrimonio.
- Impactos sobre las actividades socioeconómicas. Debe valorarse los impactos y la compatibilidad de los proyectos sobre los usos y aprovechamientos propios de cada zona seleccionada: agricultura, ganadería, aprovechamientos forestales, turismo, etc.
- Como medidas correctoras comunes a todos los parques, se deberán enterrar los tendidos eléctricos, reducir cuanto sea posible las pistas necesarias, así como los desbroces de vegetación, las pistas y sus taludes y terraplenes deberán ser tratados para integrarlos paisajísticamente y lograr su fijación; las pistas deben utilizarse sólo por personal de las empresas y la guardería forestal; deben limitarse totalmente las construcciones e infraestructuras anexas; y debe seguirse y controlarse la instalación durante su funcionamiento a fin de detectar posibles impactos y las medidas necesarias para corregirlos en estas instalaciones y en las que se construyan en un futuro.
- Debe regularse la instalación de los anemómetros.
- Debe realizarse el seguimiento de las instalaciones eólicas, con revisiones periódicas para controlar su eficiencia y su impacto, así como para evaluar el modelo de parque instalado, de cara a innovar tecnológicamente para próximos proyectos.
- Ha de frenarse la especulación y la creación de expectativas y promesas improbables que se les está haciendo a los ayuntamientos.
- En caso de no llegar a construirse el parque eólico en un terreno donde se autorice, o en caso de que el parque deje de funcionar, la calificación del suelo debe volver a ser la originaria de antes del proyecto.
- Debe ser obligatoria la desmantelación de los parques que caigan en desuso, siendo necesario establecer para ello una fianza.
- Debe asegurarse que los parques eólicos funcionen a pleno rendimiento siempre que se den las condiciones atmosféricas adecuadas.
NECESIDAD DE UN AMBICIOSO PLAN ENERGÉTICO
VALENCIANO
Y, finalmente, es preciso tener muy en cuenta que la energía eólica debe ser una energía alternativa, es decir, una alternativa real a las energías convencionales que provienen de los combustibles fósiles y la nuclear, siendo necesario que la energía eólica, conjuntamente con otras energías renovables, en especial la solar en nuestra comunidad, vayan sustituyendo a las fuentes convencionales de energía, con el objetivo final de llegar al cierre de las térmicas y de la Central Nuclear de Cofrentes.
Si, por el contrario, como parece que se está intentando, la energía eólica simplemente se utiliza para complementar y aumentar la actual oferta energética convencional para abastecer el crecimiento urbanístico, turístico e industrial insostenible, los supuestos fines medioambientales de esta proliferación de las eólicas quedarán seriamente en entredicho.
En opinión del GECEN, es imprescindible favorecer un progresivo cambio del insostenible y contaminante modelo energético actual, para lo que es necesario la elaboración de un Plan Energético de la Comunidad Valenciana que contemple el papel y el fomento de las energías renovables, la sustitución progresiva de las energías convencionales, el ahorro y la eficiencia energéticos, y la estabilización, si no reducción de la demanda de energía.