EL PARANY. RAZONES DE LA CAMPAÑA
El parany es un método de captura de
aves utilizado en la Comunidad Valenciana y otras regiones
españolas limítrofes. En síntesis, consiste
en un árbol o grupo de árboles en cuyas ramas,
podadas a tal efecto, se colocan las perchas, unas varas de
madera de las que parten tallos de esparto o delgadas varillas
sintéticas recubiertas de una sustancia adhesiva, la
liga o visc.
El método de captura es sencillo: las aves que se posan
en el árbol quedan adheridas a las varas de esparto
y caen al suelo, donde son capturadas. Se utiliza sistema
de reclamo (actualmente casetes).
Es un sistema de caza masivo y no selectivo, posibilita la
captura simultánea de muchas aves, estén o no
protegidas por ley.
EFECTOS SOBRE LAS AVES
La captura origina la muerte o el deterioro inevitable e
irreversible del plumaje de miles de aves protegidas (paseriformes
insectívoros, rapaces nocturnas...), muchas de ellas
en plena migración. En el mejor de los casos varios
cientos de miles cada temporada de caza, siendo la Comunidad
Valenciana un punto negro en la ruta migratoria de las aves.
SITUACIÓN LEGAL
Todos los métodos masivos y no selectivos de caza
son ilegales. Las consecuencias nefastas que sobre las poblaciones
de aves provoca el parany han dado lugar a diversas sentencias
judiciales significativas, desde el Tribunal Superior de Justicia
de la Comunidad Valenciana, el Supremo y el Tribunal de Justicia
de la Comunidad Europea. En dichas sentencias se indica que
el parany es un método de caza contrario a derecho,
ilegal y prohibido.
ACTUACIONES DE LA ADMINISTRACIÓN VALENCIANA
Lejos de actuar en pro del interés general de todos
los ciudadanos, la Conselleria de Medio Ambiente y la actual
Conselleria de Territorio y Vivienda, de los consellers Modrego
y Blasco respectivamente, se han dedicado a actuar como adláteres
servilistas de la asociación de paranyeros APAVAL.
Modrego diseñó un decreto para legalizar el
parany en el año 2000 y Blasco, tras todas las sentencias
condenatorias, pretende legalizar el parany a través
de la ley de caza. La prevaricación evidente del conseller
responde a la demanda social de cinco o seis mil ciudadanos
frente a los cuatro millones de valencianos que exigimos la
protección de nuestro patrimonio natural. Las costas,
los abogados que la Generalitat ha puesto al servicio de la
defensa del método ilegal, son religiosamente pagados
por todos los ciudadanos de esta Comunidad.
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