ÁGUILA PERDICERA
UNA JOYA EN PELIGRO

“¡Oh, descansar en el azul del día
como descansa el águila en el viento,
sobre la sierra fría,
segura de sus alas y su aliento”
Antonio Machado

ÍNDICE


UNA JOYA QUE NO DEBEMOS DEJAR DESAPARECER

DIFÍCIL SITUACIÓN

UNA ESPECIE VALIOSA Y SUMAMENTE BENEFICIOSA

LAS CAUSAS SEL DECLIVE

MEDIDAS DE CONSERVACIÓN NECESARIAS

¿QUÉ PUEDES HACER TÚ?
 

 

UNA JOYA QUE NO DEBEMOS DEJAR DESAPARECER

 

Una mañana clara, tranquila y fría del mes de enero, allá arriba, en el cielo, sobre la sierra, se recortan las siluetas ágiles y compactas de un par de rapaces de mediano tamaño. Las partes inferiores son blancas finamente moteadas de oscuro, a excepción de las plumas de vuelo de alas y cola, que son pardoscuras barreadas de negruzco. Por encima, al pardo claro general sólo se opone una amplia mancha blanco crema extendida sobre el dorso. Las alas, estrechas, están rematadas en los extremos por varias plumas a manera de “dedos” que sobresalen poco. La cola, que tampoco es ancha, luce una longitud apreciable que sugiere gran capacidad de maniobrar en el aire. Son inconfundibles: se trata del Águila Perdicera, conocida también como Águila Azor, pues aúna la fuerza y el porte de la primera con la agilidad y maestría en el vuelo quebrado del segundo. Pero sigamos observándolas...

De repente, la más pequeña de las Perdiceras, sin duda el macho (casi siempre menor en todas las rapaces), inicia un picado oblicuo con las alas semicerradas; cuando ha descendido unas decenas de metros, cuando ya nos temíamos un fatal desenlace para la vertiginosa caída, da un golpe de alas y, aprovechando la inercia de la bajada, asciende súbitamente en rápida trayectoria casi vertical. La escena, entre piídos y voces entrecortadas, se repite varias veces en presencia de la hembra... Hemos tenido la fortuna de sorprender las paradas nupciales, las bodas, de la más escasa y amenazada de nuestras águilas.

Ahora, el macho pica de nuevo, pero esta vez pliega del todo las alas y se acelera mucho más; podemos oír el zumbido del aire hendido por el cuerpo del águila, un silencio absoluto que se contrapone en la barranquera y, en una décima de segundo: un batir de alas sofocado, un graznido último... que se resuelven en un manojo de plumas negras cayendo en ondulante balanceo hacia el fondo del barranco... Allá arriba está el Águila Perdicera, beneficioso y eficaz controlador de córvidos, con la negra corneja atrapada entre las garras.

La poderosa hembra, que ha observado toda la escena sin perder detalle, salta desde el risco donde reposaba y enfila hacia el macho, que ciclea con su presa. Describen juntos un par de círculos en vuelo sincrónico y, la hembra, al llegar bajo el macho, gira rápidamente sobre sí misma hasta dar la espalda al suelo, volando panza arriba; en esta posición extiende sus garras para recoger la presa que su compañero le entrega como ofrenda nupcial...

Y, cayendo la tarde, dejamos nuestro oculto observatorio, entusiasmados con la visión de una de las últimas parejas de Águila Perdicera que todavía sobreviven en nuestros montes, con la esperanza, cada día más difícil, de que no desaparezca nunca esta joya de nuestro patrimonio natural. De nosotros depende.

 

DIFÍCIL SITUACIÓN

 

El Águila Perdicera es una de las aves más amenazadas de Europa, encontrándose en acusada regresión en todo el Paleártico Occidental. España acoge el 90% de la población europea, concentrándose principalmente en las provincias mediterráneas, por lo que sobre éstas recae la responsabilidad de la salvaguarda de esta especie en Europa.

En la Comunidad Valenciana también se ha registrado un fuerte declive, reduciéndose la población desde unas 125 parejas a principios de los ochenta a sólo 84 - 95 actualmente: unas 18 - 20 en Alicante, 39 - 48 en Valencia y 27 en Castellón. La tendencia poblacional continúa rápidamente a la baja.

Esta especie debe ser objeto de medidas de conservación especiales según la Directiva 79/409/CEE. A nivel estatal está incluida en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas y catalogada en el Libro Rojo de los Vertebrados de España como Vulnerable; y a nivel autonómico se incluye en el Catálogo Valenciano de Especies Amenazadas de Fauna en la categoría de Sensible a la Alteración del Hábitat, es decir, a un paso de entrar en la lista de especies En Peligro de Extinción.

 

 

UNA ESPECIE VALIOSA Y SUMAMENTE BENEFICIOSA

 

Debemos hacer cuanto esté en nuestra mano para asegurar la supervivencia del Águila Perdicera porque:

l Está padeciendo un fuerte declive y corre serio peligro de desaparecer.

l Tiene un gran interés científico, ecológico, educativo y cultural.

l Como logro evolutivo representa un patrimonio genético universal que debe ser conservado.

l Es indispensable para el equilibrio de los ecosistemas mediterráneos. La presencia de esta especie es el mejor indicador de la buena salud del medio.

l Contribuye eficazmente al control de las plagas de córvidos y roedores siendo muy beneficiosa para la agricultura.

l Mejora las especies sobre la que preda, pues captura los animales enfermos y tarados controlando así las enfermedades. Es la mejor vacuna.

l Las águilas siempre han merecido la admiración del ser humano y han ocupado un destacado lugar en la cultura, la tradición y la historia.

 

 

Joven Águila Perdicera capturando una corneja que, tras la primera pasada, ha perdido unas plumas. Las Águilas Perdiceras no hacen honor en absoluto a su nombre, pues muy raramente capturan una perdiz, sólo algún viejo ejemplar. Por el contrario, los córvidos son presas habituales.

 

LAS CAUSAS DEL DECLIVE

 

Las principales amenazas que están haciendo desaparecer nuestras últimas Águilas Perdiceras, a pesar de estar protegidas por la Ley, son:

l La destrucción y transformación del hábitat (incendios forestales,  urbanización incontrolada, trabajos forestales inadecuados, transformaciones masivas de secanos y terrenos forestales a regadíos intensivos, proliferación de pistas, abandono de cultivos de secano y de la ganadería tradicional...).

l Persecución directa (disparos, expolios, cepos, destrucción de nidos). A causa de la errónea creencia de que las rapaces compiten por la caza, cuando en realidad son el mejor aliado del cazador al eliminar los ejemplares enfermos y mejorar así las especies de caza. También ha tenido bastante que ver el inadecuado nombre de Águila Perdicera, cuando la perdiz es rara en la dieta de esta rapaz, que se alimenta básicamente de roedores, mamíferos de pequeño tamaño, córvidos, lagartos y aves menores.

l Molestias en época de cría (escalada, observadores, excursionistas, fotógrafos, trabajos forestales, curiosos...). Además, no todas las parejas se reproducen y, las que lo consiguen, sólo sacan uno o dos pollos al año.

l Electrocuciones y choques con tendidos eléctricos.

l Disminución del alimento (por sobrecaza, destrucción del hábitat, epidemias...).

l Uso de cebos envenenados (estrictamente prohibidos por la Ley). Pesticidas usados abusivamente o mal empleados.

 

 

Adulto en un centro de recuperación de fauna.

 

 

MEDIDAS DE CONSERVACIÓN NECESARIAS

 

l Evitar la destrucción de hábitats de interés. Protección de las áreas de distribución. Respetar y conservar la vegetación natural, tanto el arbolado como el matorral. Potenciar desde la administración los aprovechamientos tradicionales como la agricultura de secano y la ganadería extensiva.

l Revisión seria y control del impacto ambiental de proyectos y obras de infraestructura, así como de los trabajos forestales. Regulación de los nuevos tendidos eléctricos y modificación de los ya existentes.

l Control de los cebos envenenados y de la persecución directa. Aplicación correcta de los pesticidas y reducción de su uso.

l Favorecer las poblaciones de especies presa mejorando las condiciones del hábitat y adoptando medidas para evitar la sobrecaza.

l Campaña de concienciación: escolares, guardería, usuarios del campo.

 

 

 

¿QUÉ PUEDES HACER TÚ?

 

l Informar a tus conocidos sobre la importancia y situación del Águila Perdicera y sobre la necesidad de conservarla y respetarla.

l No acercarte a los nidos, especialmente en época de cría (de fin de diciembre a fines de julio) y no difundir su localización si conoces alguno.

l Ayudarnos al reparto de este material informativo. Pídenos los folletos que necesites y te los enviaremos gratuitamente.

l En caso de encontrar una rapaz o cualquier otro animal silvestre herido, enfermo o cautivo, llama rápidamente a la Consellería de Medio Ambiente (tel. 964 24 25 00 Castellón; 96 386 21 00 Valencia; 965 93 40 00 Alicante), al SEPRONA (tel. 964 22 46 00 Castellón; 96 266 12 68 Valencia; 965 21 66 11 Alicante); o al GECEN (964 69 12 93), quienes harán llegar el animal a los centros de recuperación de fauna de la Generalitat Valenciana.

l Cuando descubras cualquier amenaza o perturbación a las aves rapaces o a sus hábitats, comunícalo lo antes posible al GECEN.

l Puedes hacer una donación para la campaña. Recibirás un cartel.

l También puedes hacerte socio/a del GECEN. Con lo que apoyarás nuestras actividades de conservación, estudio y divulgación. Recibirás un cartel, el carnet de socio/a, un adhesivo y nuestras publicaciones.

 

 

 

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