ACCIONES
EN defensa de la desembocadura del MIJARES
A
lo largo de 1996 desde el GECEN se ha realizado una intensa labor
para asegurar la conservación de la desembocadura del río Mijares, zona húmeda
de importancia internacional, localizada entre los términos municipales de Villarreal,
Almazora y Burriana, que se haya incluida en el inventario de BirdLife International
sobre Áreas Importantes para las Aves.
Ultimado
esta temporada el censo oficial de aves acuáticas nidificantes de la desembocadura
del Mijares, que anualmente realiza el GECEN, se constató una disminución drástica
de los efectivos reproductores de estas aves. Tal es el caso de tres especies
protegidas, así como su hábitat, por la Directiva 70/409/CEE, el Convenio de
Berna, el Convenio de Bonn, el Real Decreto 439/90 y el Catálogo Valenciano
de Especies Amenazadas de Fauna. La Cigüeñuela (Himantopus himantopus) y el
Chorlitejo Chico (Charadrius dubius), que hasta ahora tenían en el Mijares las
colonias de cría más importantes de toda la Comunidad Valenciana, han visto
reducidas sus poblaciones en dicho río desde 1995 en un 51% y un 42% respectivamente;
disminuyendo el Chorlitejo Patinegro (Charadrius alexandrinus) un 32%; resultando
afectadas también otras especies protegidas.
Se
pudo comprobar que a esta situación habían contribuido de manera importante
las obras de canalización (200 metros escasos) realizadas por los ayuntamientos
de Villarreal y Almazora en el cauce del río, con las que habían desecado parte
del sistema de lagunas característico del último tramo del Mijares, el cual
constituye el hábitat de nidificación más densamente poblado por las citadas
especies de aves. Además, dichas obras se habían realizado en plena época de
cría, con lo que se destruyeron numerosos nidos y puestas.
Tras
entrevistarnos con los responsables de la canalización, pudimos comprobar que
se había realizado sin las preceptivas autorizaciones y que ambos ayuntamientos
habían emprendido estas obras como inicio de un proyecto más amplio cuyo objetivo
era la erradicación de las plagas de mosquitos y malos olores del río; proyecto
con el que se pretendía ampliar los citados 200 metros escasos de canalización,
que ya habían supuesto un grave impacto ambiental, hasta un total de cinco kilómetros
(!), que son los que separan estas obras de la desembocadura propiamente dicha.
Dentro del mismo proyecto también estaba previsto arrasar toda la vegetación
natural del cauce.
Ante
esta situación, desde el GECEN se emprendieron numerosas gestiones: entrevistas
con los responsables municipales, denuncias ante la Consellería de Agricultura
y Medio Ambiente, la Confederación Hidrográfica del Júcar y el SEPRONA, multitud
de escritos, una campaña de prensa, etc, consiguiendo finalmente la desestimación
definitiva de continuar las obras proyectadas, así como que se respetase la
vegetación del cauce; pese al absoluto desinterés mostrado por la Dirección
Territorial de la Consellería de Agricultura y Medio Ambiente, que optó por
encubrir la actuación presumiblemente ilegal de los ayuntamientos implicados,
de igual signo político por cierto, mediante la decisión de no interpretar como
obras de canalización o regularización de cauces (que requieren la preceptiva
Estimación de Impacto Ambiental) una zanja de un metro de ancho por casi otro
de profundidad y cerca de doscientos de largo en el centro del cauce del Mijares
realizadas con el fin de desplazar el caudal (sic). De igual modo, la citada Dirección
Territorial rehusó tramitar las denuncias presentadas por destrucción de hábitats
y puestas y polladas, alegando que no tenían constancia de que nidificasen aves
protegidas en la zona afectada, cuando los censos oficiales de aves acuáticas
en el Mijares, financiados por la propia Consellería de Agricultura y Medio
Ambiente, son realizados por miembros del GECEN, copia de los cuales se adjuntó
con las referidas denuncias.
También se pudo
comprobar que el “tratamiento” contra los mosquitos, mancomunado entre los ayuntamientos
citados y los de Castellón de la Plana, Benicásim y Oropesa, incluía la utilización,
tanto en forma de tratamientos terrestres como aéreos, de un pesticida fosforado
no sólo clasificado toxicológicamente como de peligrosidad media para el ser
humano, la fauna acuícola y la terrestre, sino que pudiera haber estado empleándose
en dosis superiores a las aconsejadas, aumentando así la toxicidad del producto.
El
GECEN considera necesario e imprescindible evitar los malos olores y la proliferación
excesiva de mosquitos que han venido padeciendo los vecinos de la zona y por
ello, ha propuesto a los responsables municipales una serie de medidas tendentes
a solucionar esta situación, que a la vez demuestran que para conseguirlo no
es preciso deteriorar aún más el ecosistema del Mijares.
Para
atajar definitivamente el problema se ha de actuar sobre el factor que lo produce:
los vertidos de aguas residuales nada o escasamente depuradas que, además de
malos olores, crean el hábitat adecuado para el desarrollo de superpoblaciones
de mosquitos. En este sentido, se solicitó al SEPRONA que tomase muestras del
efluente de las depuradoras de Villarreal y Almazora a fin de analizar la eficacia
de ambas estaciones. Asimismo, se ha instado a los dos ayuntamientos a solucionar
los problemas que tienen en cuanto a depuración y vertido de aguas residuales
y se espera que con la anunciada puesta en marcha de las nuevas depuradoras
se avance de manera importante en el control y depuración real de los vertidos
líquidos.
En
lo que respecta a las gestiones realizadas para modificar los tratamientos con
pesticidas, recientemente los ayuntamientos implicados han aprobado el abandono
de los medios aéreos, quedando pendiente conseguir que para la siguiente temporada
acepten sustituir el producto utilizado por el uso de métodos de control microbiológico
como, por su eficacia, respeto hacia la salud de las personas, así como por
su compatibilidad con el mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas húmedos,
fue propuesto por el GECEN, asesorado
por la Unidad de Plagas del Departamento de Entomología de la Facultad de Ciencias
Biológicas de la Universidad de Valencia. En una reciente reunión, se consiguió
que el Director Territorial de la Consellería de Agricultura y Medio Ambiente
se comprometiese oficiosamente a interceder personalmente ante el ayuntamiento
de Castellón, responsable de los tratamientos con pesticidas, para conseguir
que acepten la propuesta del GECEN.
Por
otra parte, también se solicitó a Medio Ambiente, a la Consellería de Obras
Públicas, Confederación Hidrográfica del Júcar y al ayuntamiento de Almazora,
el aplazamiento de los trabajos de extracción de gravas hasta fin de agosto
para evitar la repercusión que éstos podrían tener sobre las colonias de aves
nidificantes en la zona. Finalmente, gracias a las protestas vecinales se consiguió
paralizar la gravera y planta de trituración de áridos. Se está a la espera
de la contestación de la Consellería de Agricultura y Medio Ambiente respecto
a nuestra solicitud de modificación de la Declaración de Impacto Ambiental de
la gravera en cuanto a ampliar el periodo durante el cual se prohibe la actividad
para evitar molestias a las aves nidificantes.