Impacto
de los desbroces o “limpiezas” de matorral
El
GECEN ha denunciado ante la Consellería de Agricultura y Medio Ambiente el grave
riesgo de incendio forestal que entraña el abandono generalizado de restos de
podas y desbroces en los montes de la provincia de Castellón.
Esta
situación ha sido constatada por esta asociación en áreas de la Sierra de Espadán,
Peñagolosa, la Sierra de El Toro, el Barranc dels Horts (Alt Maestrat) y en
puntos de las comarcas del Baix Maestrat y la Plana Alta.
En
el escrito presentado, el GECEN hace hincapié en que buena parte de los trabajos
selvícolas que han generado estos depósitos de leñas y demás restos forestales,
han sido directamente gestionados o supervisados por la propia Consellería,
lo cual, en opinión de esta asociación, constituye una grave dejación por parte
precisamente de la administración responsable de la prevención de incendios
forestales, careciendo absolutamente de justificación alguna, máxime cuando
esta situación se ha mantenido igualmente durante épocas de alto riesgo de incendio,
tales como las pasadas vacaciones de Pascua.
Asimismo,
el GECEN ha señalado en su escrito el potencial riesgo de generación de procesos
erosivos y pérdida o degradación del suelo fértil que supone la ejecución de
desbroces o rozas de matorral (mal llamados limpiezas) en terrenos accidentados,
puesto que la eliminación de la cubierta vegetal arbustiva expone el suelo a
la erosión hídrica que, según ha publicado la Consellería de Medio Ambiente,
es la forma de degradación del suelo más extendida y grave de la Comunidad Valenciana.
Habiéndose constatado por parte de investigadores del Departamento de Desertificación IATA
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas que, aún conservándose el
arbolado, si se elimina el sotobosque, tienen lugar procesos de convergencia
de gotas de lluvia en el enramado de los árboles,
así como escurrimientos de agua de lluvia tronco abajo (escorrimiento cortical)
que pueden tener unos efectos sobre la erosión incluso más negativos que la
incidencia directa de la lluvia sobre un suelo completamente desprovisto de
vegetación.
Ante
esta situación, y teniendo en cuenta que en los mapas elaborados por la FAO,
UNESCO y OMM en 1977 con motivo de la Conferencia de la ONU sobre Desertificación,
la Comunidad Valenciana tiene catalogado la mayor parte de su territorio en
estado de desertificación moderado o severo y con un riesgo muy alto de desertificación;
y que según el informe del MOPU "Medio Ambiente en España 1988", la
región tiene un estado de erosión sobre su superficie total del 28,6% calificada
como grave, el 26% moderada, el 5,3% leve y tan sólo el 39,6% como inapreciable;
el GECEN ha solicitado a la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente que limite
las rozas y desbroces, permitiendo únicamente su realización en pendientes inferiores
al 20-30%, tal y conforme recomienda el reconocido Doctor Ingeniero de Montes
J. M. Montoya Oliver, especialista en la gestión del monte mediterráneo que
ha trabajado numerosos años como investigador forestal y como Jefe de la Sección
de Restauración y Regeneración del Medio de la Agencia de Medio Ambiente de
la Comunidad de Madrid.
Víctor
J. Hernández - VALL DE UXÓ