SECCIÓN
DE CULTURA Y PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO
RESTAURACIÓN
DE LA MURALLA DE MASCARELL
Desde que hace
unos meses comenzaran las obras de restauración de la muralla de esta pedanía
de Nules, la Sección de Cultura y Patrimonio Histórico-Artístico viene
realizando un estrecho seguimiento de estas tareas en previsión de sustos, con
el fin de evitar las agresiones que a veces suponen ciertos proyectos de
“restauración”.
Afortunadamente,
el responsable del proyecto de Mascarell parece tener más conocimiento y
respeto por el Patrimonio Histórico que esos otros “arquitectos” que en lugar
de ejecutar obras, lo que literalmente hacen es “ejecutar” al monumento objeto
de su “restauración”.
Desde esta
Sección se espera poder aumentar en breve la cobertura de nuestra labor de
vigilancia preventiva contra las agresiones al Patrimonio Histórico-Artístico;
para ello nos es imprescindible contar con la colaboración de los socios y
simpatizantes preocupados por la salvaguarda de nuestro Patrimonio Cultural.
Los interesados nos pueden escribir al apartado de correos del GECEN a nombre
de esta Sección, para hacernos saber con quién podemos contar en nuestra
importante labor y así coordinarnos eficazmente.
Este apartado,
que la Sección de Cultura y Patrimonio Histórico-Artístico pretende hacer fijo
a partir de este número de Hojarasca, se ocupará de difundir las rimas,
cuentos, leyendas, etc. recopiladas durante la labor de investigación
etnológica de ésta Sección, con el fin de divulgar, aunque sólo sea
modestamente, el rico y variopinto acervo cultural popular de nuestra región;
que precisamente se encuentra gravemente amenazado por el olvido y la pérdida
de la tradición oral, así como por la creciente homogeneización cultural que
viene padeciendo el mundo occidental.
Fruto de las
pesquisas de esta Sección es el mismo nombre de este apartado de Hojarasca: la
Zueca Somorda, que no significa otra cosa que tocón verde en castellano, o soca
verda en valencià, y que procede del habla típicamente entreverada de
aragonismos de Vall de Almonacid, la población natal del GECEN; nombre el de
este apartado, que elegimos como símbolo de esperanza —el árbol talado que
reverdece y retoña— para una cultura secular que desaparece.
Por supuesto,
este apartado queda abierto a la colaboración de los socios preocupados por
esta cuestión. Desde la Sección de Cultura y Patrimonio Histórico-Artístico
esperamos desde ahora el envío de vuestras colaboraciones; desde luego, en cualquiera
de los lenguajes o sus variedades de los hablados en la Comunidad Valenciana,
en el que se haya recopilado originalmente el dicho, refrán, cuento, etc.
Vuestras
colaboraciones se publicarán en próximos números de este boletín junto con el
nombre del remitente y el de la persona a la que se recolectó el testimonio y
su población, o al menos, sólo el de la localidad de origen.
“En la mesa de San Francisco
donde comen cuatro
comen sinco”
(Caudiel)
“Como sé que te gusta
el arroz con leche,
por debajo de la puerta
te tiro un ladrillo” (!)
(Caudiel)
“Tres días hay en el año,
que nos los predica el cura:
matapuerco, sacacubo
y el día de la fredura”
(Varios
pueblos del Alto Palancia)
Recopilación
de textos realizada por Vicen Tomás Ferrer.
Con este hoy
sorprendente título —que aquí no tiene en absoluto implicación política alguna—
tomado, y evidentemente recortado, de la famosa obra, editada entre el 1795 y
el 1798, de nuestro notable paisano el célebre naturalista Joseph Antonio
Cavanilles, la Sección de Cultura y Patrimonio Histórico-Artístico inaugura
otro nuevo apartado dentro de Hojarasca.
Mientras que
el anterior está dedicado a la cultura popular, este otro apartado se ocupará
de reproducir fragmentos de textos escritos en otros tiempos, bien hace siglos
o bien a principios del presente, referidos a la región valenciana: sus tierras
y paisajes, sus gentes, producciones, historia, etc.
Así, viejos
geógrafos, naturalistas, viajeros, columnistas de prensa, entre otros
personajes que también dedicaron su pluma en algún momento a la descripción de
nuestra tierra, desfilarán, de ahora en adelante, por las páginas de Hojarasca;
muestra de la tarea de “arqueología bibliográfica” que realiza esta Sección, bien es verdad que enormemente
facilitada por las modernas reediciones de clásicos.
Aunque se
reproducirán preferentemente descripciones geográficas, también introduciremos
de cuando en cuando algún texto ideológico o emocional, con la única finalidad
de acercar al lector el sentir de nuestros antepasados, no teniendo porqué coincidir necesariamente la opinión de la
redacción con la del autor del texto.
Ningún otro
mejor para comenzar que el siguiente:
« La Naturaleza.
Al empezar el
hombre á comprender el sentido de la vida, llena de misterios como está, que
cuestan trabajo ímprobo de comprender cuando el espíritu marcha guiado por
tortuosas y falsas concepciones, un nuevo horizonte llega á vislumbrar con los
ojos del alma que tiene por objeto el culto á la naturaleza.
Es un error
gravísimo el deaquellos que intentan apartar la inteligencia de las cosas
naturales y tratan de despojarse de la vestimenta terrenal para fijar la mirada
en otras regiones que solo existen en la fantasía de unos pocos ilusos ó soñadores.
La verdad y el
bien, esos dos fantasmas tras de los cuales corre presurosa la humanidad para
lograr la felicidad de la vida, solo pueden hallarse en el gran libro de la
Naturaleza. En ella buscan inspiraciones los artistas, estudio los sabios y experiencia
todos los mortales. (...)
El filósofo
observa y analiza las cosas para conocer perfectamente las causas y concausas
que las han producido, las leyes á que están sometidas, y descubrir así quizás
nuevas verdades que mejoren la inestable condición humana.
Y todos por
fin, aun aquellos que quieren vivir un ideal de ultratumba que no responde á
una realidad cierta, el instinto de la vida, como procedente de la naturaleza,
les induce á amarla y admirarla.
¡Hermosa
verdad! El progreso que en todos los órdenes de la actividad humana observamos:
en ciencias y en artes, en industria y comercio, en agricultura y en
sociología, en política y religión, á qué es debido sino al estudio constante
de la Naturaleza?
Y no se diga
que la razón humana es muy débil y pobre para descubrir los altísimos secretos
que en su seno esconde la Naturaleza, porque un Newton no necesitó del Espíritu
Santo en forma de paloma que le revelase las leyes de la gravitación universal;
un Galileo, en el movimiento de la tierra alrededor del Sol; un Colón, el
descubrimiento de las Américas; ni Franklin, el pararayos; ni Edison el fonógrafo;
ni Koch el bacilo de la tuberculosis; ni Marconi la telegrafía sin hilos; y
tantos y otros más que han arrancado sus secretos á la naturaleza mediante la
observación constante y el análisis minucioso de las cosas.
Ved aquí por
qué es un principio pedagógico de los más importantes el siguiente: el mejor
método de educación consiste en secundar la obra de la Naturaleza, dirigiendo
cada facultad hacia su objeto. Por esto el maestro que no le tiene presente en
la realización de su labor, no formará hombres sino autómatas.
Rindamos,
pues, culto á la Naturaleza porque en ella encontraremos placeres inefables que
purificarán nuestro espítitu de los vicios y defectos que afean el constitutivo
humano y que nos han transmitido, muchos de ellos, por herencia.
J.
Oriola Duato.
Puig-Septiembre
de 1904. »
Publicado el
sábado 17 de Septiembre de 1.904 en “La Vanguardia. Semanario Independiente Progresivo
de Vall de Uxó.”